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El periodismo de Jaén se planta ante la desinformación y la precariedad en el Día de la Libertad de Prensa

El CPPA y la APJ alertan sobre el retroceso de este derecho fundamental y el "vergonzoso" puesto de España en los índices mundiales

Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Asociación de la Prensa de Jaén y la demarcación territorial del Colegio de Periodistas de Andalucía han alzado la voz para defender este derecho como un pilar imprescindible para una sociedad libre y democrática. La presidenta, Ana Sola, ha sido la encargada de dar lectura a un manifiesto que denuncia las amenazas que lo acechan en la actualidad.

Durante la lectura, Sola ha hecho un llamamiento general para acabar con la crispación generada por la polarización política, señalando que esta fomenta la difusión de noticias falsas que atentan contra el ejercicio veraz de la profesión. En este sentido, se ha instado tanto a profesionales como a medios de comunicación a combatir la desinformación con comportamientos ejemplares, evitando difundir cualquier dato que no haya sido contrastado.

El manifiesto ha sido especialmente crítico con los "agitadores" que, disfrazados de periodistas, buscan el enfrentamiento desde trincheras políticas. Sola ha hecho un llamamiento urgente para frenar la crispación generada por la polarización política que tanto fomenta la difusión de bulos y noticias falsas. Ante esta situación, el sector reclama una apuesta decidida por la alfabetización mediática para que la ciudadanía tenga capacidad crítica y pueda discernir entre la veracidad y la falsedad.

La intervención ha puesto el foco en la necesidad de proteger el ejercicio periodístico frente a acosos, señalamientos e intimidaciones, garantizando así el derecho constitucional de la ciudadanía a recibir una información contrastada. Según ha denunciado la presidenta a través del texto, España ha experimentado un retroceso preocupante al caer seis puestos en el índice de libertad de prensa, situándose en la posición 29, un dato que ha calificado de "vergonzoso para el país que en 1810 enarboló desde Andalucía la libertad de prensa y la exportó a medio mundo". Ante esta deriva, el colectivo reclama una apuesta firme por la alfabetización mediática para educar la capacidad crítica de la sociedad y evitar que la desinformación siga ganando terreno.

Asimismo, el manifiesto ha vinculado directamente la calidad del periodismo con la dignidad de sus profesionales, exigiendo mejoras en las condiciones laborales y salariales para sostener redacciones sólidas. En un contexto marcado por los avances digitales, se ha instado a los medios a realizar un uso ético de la Inteligencia Artificial, evitando que se transforme en una herramienta de manipulación. El acto ha concluido con una advertencia sobre la escalada de violencia y odio a nivel mundial, reafirmando que quienes ejercen esta profesión no pueden permanecer impasibles ante la violación de los derechos humanos, pues "sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia".

COMUNICADO ÍNTEGRO

Cada 3 de mayo, periodistas de todo el mundo nos unimos para reclamar Libertad de Prensa. Un derecho fundamental sobre el que se sustentan todas las democracias y un derecho siempre amenazado por quienes no creen en la paz, la convivencia, la igualdad, la tolerancia y la participación ciudadana.

Reiteramos hoy nuestro compromiso con la defensa del periodismo como pilar fundamental de la democracia y hacemos un llamamiento general para acabar con la crispación generada por la polarización política que fomenta la difusión de bulos y noticias falsas, contrarias al ejercicio de un periodismo veraz enmarcado dentro de los principios éticos y profesionales.

En plena campaña a la Junta de Andalucía, debemos reiterar la necesidad de informar con criterios periodísticos, y no con los impuestos por la ley electoral.

Recordar tanto a profesionales como a medios de comunicación la necesidad de combatir la desinformación a través de comportamientos públicos ejemplares y pedimos que no se difundan mentiras, bulos o cualquier información que no haya sido confirmada y contrastada; alejándose de las trincheras políticas y de las dinámicas de provocación de agitadores que, disfrazados de periodistas, buscan el enfrentamiento. 

Si la prensa no encabeza esta lucha, se facilitará la manipulación de la ciudadanía y será difícil mantener la confianza en los medios de comunicación.

También defendemos que los periodistas puedan ejercer su profesión sin acosos, señalamientos, coacciones o intimidaciones, garantizando así el derecho constitucional de la libertad de informar a los ciudadanos. Hay que cumplir el derecho a la información veraz. Lo contrario, denigra y avergüenza a la profesión periodística.

Asimismo, en una sociedad donde la desinformación va en aumento, es esencial apostar por la alfabetización mediática como arma para educar a la ciudadanía y luchar contra esa lacra desinformativa. Llevamos años reclamando que se establezca una formación específica que fomente la capacidad crítica de los ciudadanos para que así puedan discernir entre la veracidad y la falsedad cuando son informados.

Igualmente, también queremos reclamar y exigir mejoras en las condiciones laborales y salariales del sector, ya que es inviable garantizar un periodismo de calidad sin medios fuertes y redacciones sólidas.

Ante los avances digitales y la irrupción de la Inteligencia Artificial, instamos a los medios a ejercer un uso responsable de la misma y que no se convierta en una herramienta para la manipulación y la desinformación. Solo su aplicación ética y consciente permitirá que la tecnología esté al servicio de la profesión como ayuda y no como enemigo.

Quienes ejercemos el periodismo reiteramos nuestro compromiso con la ética profesional y nuestra responsabilidad con el derecho a la información de la ciudadanía. Pero también expresamos nuestra preocupación por la escalada de violencia a nivel mundial. 

Quienes siembran las semillas de la crispación, el caos y el miedo no tardan mucho en derramar sangre para alimentar su hambre de odio. Quienes ejercemos el periodismo no podemos permanecer impasibles ante las violaciones de los derechos humanos. Ni antes, ni ahora, ni nunca. Porque permanecer impasibles significa hacer mal nuestro trabajo y abandonar a la sociedad ante el abismo de la oscuridad del autoritarismo. 

Según un informe elaborado por la Unesco, la libertad de prensa ha experimentado un retroceso en los últimos años comparable al observado durante las dos guerras mundiales y la guerra fría. Reporteros sin Fronteras señala que el 52 por ciento de los 179 países estudiados en su informe anual afrontan una situación muy grave respecto a la situación de la libertad de prensa. España ha caído seis puestos y se sitúa en el puesto 29. Podría ser peor, pero es un puesto vergonzoso para el país que en 1810 enarboló desde Andalucía la libertad de prensa y la exportó a medio mundo.   

La libertad de prensa no es solo una garantía para quienes ejercemos el periodismo, sino un pilar imprescindible para una sociedad libre, crítica, democrática y en paz. Sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia. 

 

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